Saludos, esta publicación
tiene por objeto dar a conocer una obra de la autora venezolana Carmen Luisa Domínguez.
Es importante dejar en claro que, la reseña es un análisis mío y, cualquier observación
o crítica ha de recaer sobre mí. La idea es resaltar los trabajos de estudiosos de la lingüística y sus áreas integrales.
Espero sea de su agrado y dejen sus comentarios.
Toda corriente lingüística y sus
ramificaciones, tiene un origen común en
Saussure, ya que, él propuso una serie de postulados que reenfocaron la
visión de la lengua hasta entonces. Sus dicotomías impulsaron la creación de
escuelas y círculos de lingüística no solo en Europa, sino también, en Estados
Unidos y aunque haya quien proteste sus teorías, no se puede hablar de la
lingüística sin apoyar o criticar los postulados del llamado padre de la
lingüística moderna. Sobre este particular, a finales del siglo
pasado, (XX), la Dra. Carmen Luisa
Domínguez Mujica publicó, un texto producto de años de investigación y
del estudio minucioso de la sintaxis y sus corrientes epistemológicas que,
sobre este aspecto de la lengua se han
desarrollado en el mundo occidental. En tal sentido, la misma autora en el
prefacio se refiere a su obra como el intento de exponer aspectos importantes
de la sintaxis (p. 11). Por consiguiente
el texto se presenta desde el punto de vista estructural; en cinco partes, objetivos
y las teorías de la sintaxis; el
estructuralismo americano, de la
gramática general a la generativa; la sintaxis de las funciones y la
sintaxis.
Para efectos de la presente reseña
se pretende, esbozar de forma general, cada
una las corrientes inmersas dentro de los estudios de la sintaxis desde la
perspectiva de la autora, puesto que propone reflexiones que resultan de
interés para los estudios de la sintaxis desde el punto de vista lingüístico y
sus teorías subyacentes. En el apartado dedicado a los objetivos y las teorías
de la sintaxis, se presentan conceptualizaciones que permiten verificar dos
corrientes, a decir, la estructuralista y la funcionalista. Cabe mencionar que
la visión impuesta por la teorización de Chomsky en los años sesenta referida
al componente sintáctico como el procesador de la experiencia humana o dicho
desde el punto de vista pragmático la visión del mundo de los seres de habla en
el acto comunicacional, cambió definitivamente la idea que la gramática sólo
representa el arte de hablar bien o escribir bien. Surge la necesidad de evocar a Saussure y sus aportes a la
lingüística general y por ende a la sintaxis en particular, al recordar que la
lengua es un sistema que permite la expresión de la cual se ha hecho mención más
arriba. Ahora bien Chomsky basándose en
las teorías cartesianas parte de la idea de la gramática como un conjunto
finito que se combina de forma infinita y que permite la comunicación entre los
hablantes de una lengua.
En tal sentido, en estos postulados
de Chomsky surge la llamada gramática
generativa, ya hemos conversado sobre ella, la cual parte de la idea de una
gramática aplicable a todas las lenguas del mundo, es decir, una sintaxis
universal. Sin embargo, los estudios
sobre la sintaxis no giran en torno a los postulados chomskianos, puesto
que el Círculo Lingüístico de Praga en 1929, propuso el primer acercamiento a
la teoría funcionalista de la lengua. Cabe recordar entonces que según los
funcionalistas la lengua es una capacidad social. En el capítulo dedicado al
estructuralismo americano a través de sus principales teóricos y por ende los
postulados que lo sustentan como corriente dentro de la lingüística en el
aspecto sintaxis. Un dato curioso, es la adjetivación dada por la autora a cada
uno de los miembros de esta corriente. Dentro del estructuralismo se observa la
rigurosidad como una característica determinante de ésta. Resulta oportuno
recordar que el estructuralismo
americano surge como una respuesta al europeo, y su principal tarea es la de
describir las lenguas indoamericanas, es así como, Hockett (1974) propone la
necesidad de buscar una gramática diferente, que permita la descripción de las
lenguas indoamericanas.
Al respecto, Sapir (1975) expresa que la lengua es
variable y por consiguiente posee rasgos únicos e irrepetibles en cada ser humano.
Lo antes expuesto le sirvió al estructuralismo americano para describir las
características de las lenguas foráneas al inglés americano, es decir, a las
lenguas amerindias. Por otro lado las descripciones realizadas se basaron en el
carácter sincrónico y no diacrónico ya que dichas lenguas no poseían registros
escritos que permitieran analizar la variación histórica de las mismas. Harris, Bloomfield, Hockett y Boas, junto a
Sapir, marcaron las líneas de una corriente sintáctica, de tipo estructuralista
e inmersa en las corrientes descriptivistas de la lingüística desarrollada
hasta la mitad del siglo pasado en Norte América. En la misma línea, la autora
presenta un recorrido por la sintaxis de las formas, es decir, de la gramática
general a la generativa propuesta por Chomsky en los años sesenta, y, que
cambió la manera de ver el estudio de las estructuras gramaticales. La
lingüística transformacional propuesta en el pensamiento y teoría de
Chomsky mantiene un criterio racionalista y cognitivo, porque se dirige
específicamente a la interpretación razonada e intelectual del proceso de la
lengua y el lenguaje, siendo fundamental la representación de una actitud
procedimental, la cual surge como
producto de una labor práctica. Debido a la interacción constante entre
el pensamiento y la praxis verbal.
Es
indudable que la actividad racionalista como su nombre lo indica
está condicionada por estructuras básicas innatas, derivadas de la capacidad hemisféricas de asimilar la información, permitiendo la adquisición de experiencias empíricas que al ser almacenadas en el cerebro puedan exteriorizarse a través del habla y el lenguaje. Ambos procedimientos involucran a su vez, la existencia de una postura mentalista en Chomsky, porque reflejan un postulado teórico del lenguaje y el aprendizaje. En este contexto, el proceso cognitivo se le vincula a la asimilación de los datos como punto de partida para incorporar el papel de las capacidades intelectuales para trasladar las estructuras simbólicas como a las formales, tal es el caso de la gramática que se apoya en la intuición como referente teórico-cognitivo de Chomsky. Cabe acotar, que las estructuras lingüísticas del ser humano, generan nuevos conocimientos, por intermedio del razonamiento deductivo y partiendo de esta situación, surge la teoría chomskiana y la conductista.
está condicionada por estructuras básicas innatas, derivadas de la capacidad hemisféricas de asimilar la información, permitiendo la adquisición de experiencias empíricas que al ser almacenadas en el cerebro puedan exteriorizarse a través del habla y el lenguaje. Ambos procedimientos involucran a su vez, la existencia de una postura mentalista en Chomsky, porque reflejan un postulado teórico del lenguaje y el aprendizaje. En este contexto, el proceso cognitivo se le vincula a la asimilación de los datos como punto de partida para incorporar el papel de las capacidades intelectuales para trasladar las estructuras simbólicas como a las formales, tal es el caso de la gramática que se apoya en la intuición como referente teórico-cognitivo de Chomsky. Cabe acotar, que las estructuras lingüísticas del ser humano, generan nuevos conocimientos, por intermedio del razonamiento deductivo y partiendo de esta situación, surge la teoría chomskiana y la conductista.
La
primera se sustenta en un criterio racionalista y cognitivo, que define al
proceso lingüístico transformacional y por ende hace énfasis en la relación del
pensamiento y del lenguaje, promoviéndose así la complejidad del pensamiento
racionalista clásico, para dar paso a una labor cognitiva que trasciende, cuando
el lenguaje logra convertirse en un proceso articulado con una estructura que
genera la posesión de conciencia o conocimiento en el momento de desarrollarse
la labor lingüística. De manera similar, el concepto de innatismo se
encuentra presente en el ser humano porque la estructura mental del individuo
mantiene un principio generativo de actividades lingüísticas, en la que el
concepto de innatismo se concreta en que los elementos innatos determinan
el desarrollo intelectual del individuo, permitiéndole canalizar su pensamiento
y habilidades en el manejo de códigos especializados como el lenguaje,
especificándose una dicotomías en cuanto a la influencia de los elementos que
nacen con el sujeto y los adquiridos en el medio donde éste convive.
Una vez revisado algunos aspectos de
la gramática generativa transformacional de Chomsky, parece justo revisar
ciertos rasgos o características que posee la sintaxis funcional. Al respecto, Domínguez
define a esta corriente como la que se ocupa de establecer las unidades que
intervienen en el discurso (p.95), es decir, que su campo de acción es el nivel
discursivo de los procesos comunicacionales que se producen en un contexto
determinado de la cadena interaccionar. En consecuencia la sintaxis funcional
toma en consideración los postulados dicotómicos de Saussure. De igual forma, incluye
dentro de la sintaxis funcional, al Círculo
Lingüístico de Praga, es de recordar
que este grupo de estudiosos de la lingüística determinaron que la predicación
representa un acto sintagmático, que permite la aparición de la clausula, por
consiguiente es el acto de habla en sí mismo. Pero en estudios posteriores le
agregaron a través de Mathesius, afirma que la oración es una cadena
sintagmática que posee estructura y jerarquía.
Halliday , postula una gramática de la lengua
y del habla. En tal sentido, plantea la diferenciación de ha de existir entre
lo lexicogramatical, lo fonológico y lo textual. Para lo cual plantea una
analogía entre éstos, es decir, que a
una oración le corresponde lo lexicogramatical, a una sílaba lo fonológico y al
texto al sistema semántico. Si bien es cierto que no se puede desligar
totalmente uno del otro, no se puede pretender que sólo lo lexicogramatical es
parte de la oración, o que lo textual implica un segmento único de la
semántica. Y aunque pareciera contradictorio, la respuesta es simple, ninguna
persona produce un texto de forma aislada o seccionada, puesto que la
enunciación implica una especie de entramado entre lo fonológico, lo
lexicogramatical y lo textual propiamente dicho. En consecuencia las teorías de
Halliday buscan no un punto de encuentro entre estos sistemas, sino la
clarificación de lo que realmente es la significación dentro de la producción
tanto de forma oral como escrita.
Resulta interesante el hecho de que el sistema textual consta de dos partes, a
decir, el sistema temático y el de
información. Éstos contribuyen a la estructuración interna del texto. Y el
sistema temático se manifiesta a través del lexicogramatical. La escuela
inglesa determinó que este sistema es el encargado de expresar el contenido de
una clausula. Por consiguiente tratar de desligar una oración del cotexto,
parte superficial del texto, y el contexto no puede de forma alguna representar
el significado real de un texto.
Otro
aspecto destacado por la investigadora, es la delimitación que al parecer hace
a título personal de lo que para ella es la sintaxis. Expresa que la sintaxis
es todo un componente discursivo del que dispone cada ser de habla, y el
estudio del modo de articulación de los mensajes, y, que la gramática debería
estar enmarcada hacia la descripción acertada de la competencia lingüística.
Concluye diciendo que la sintaxis cumple una serie de tareas que giran en torno
a la semiología del discurso, al tener
como función describir y explicar opciones estructurales, reglas
sistémicas y las características del sistema como tal. Se puede determinar entonces que la Dra.
Domínguez parte de un hecho histórico para llegar a expresar su apoyo a las
teorías funcionales sistémicas de los actos de habla y por ende enmarcada dentro de los estudios
discursivos.
REFERENCIAS
CONSULTADAS
Domínguez M.,
Carmen L. (1998). Sintaxis: el siglo XX. Mérida: Universidad de Los Andes.
Consejo de desarrollo científico, humanístico y tecnológico.
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