sábado, 2 de junio de 2012

La Lengua como Entidad Social

       La lengua,  o al menos el lenguaje, es parte indisoluble de nuestra existencia. Ella es muchas veces ignorada, vejada y hasta humillada por sus usuarios que sin darse cuenta, dependen de ella para vivir en sociedad como del oxigeno para mantener el aliento de vida.  Sin lengua es imposible la sociedad, siendo un tango egocéntrico, me atrevo a comparar la lengua con la familia. Ya que de esta última, la familia,  se dice que es la base fundamental de la sociedad, lo que para los cristianos católicos representa Cristo, es decir, el núcleo y culmen de la existencia. Similar a ellos es la lengua en la sociedad. De allí que el axioma que expresa que es imposible la no comunicación resulta cierto o por lo menos luce irrebatible en el momento presente. Les presentaré un ejemplo, tengo un amigo canadiense, específicamente de la provincia de Quebec, lo que significa que es de habla francesa e inglesa a la vez. El y yo conversamos por las redes sociales y nos vemos obligados para comunicarnos, evidentemente por yo no poseer el dominio completo de ninguno de sus dos idiomas ni él del mio, a hablar haciendo uso de los tres. Este ejemplo nos muestra la necesidad de comunicación del que somos victimas y muchas veces victimarios de una o varias lenguas, que poseemos los seres humanos. De esta reflexión surge el que crea firmemente que la lengua es una entidad social  que negocia a su antojo con nosotros y que los lexicógrafos, luchan sin remedio por registrarla. Como el medio que ella utiliza es un ser humano, ella está viva, de allí el que me atreva a definirla como entidad social y no solo como participe o medio de comunicación.
         Esta efímera reflexión, depende de los comentarios que ustedes hagan y de sus propias percepciones sobre la verdadera función de lengua en nuestro existir. Consideremos que  medio evoluciona, y ella se adapta a todos nuestros antojos, pero no es ni en lo más fugaz, nuestra esclava. creo que en tal caso somos nosotros dependientes de ella y de sus antojos. Porque como vive anclada en algún lugar de nuestra masa encefálica, y es ésta la que nos conduce, hace de la  lengua una necesidad de dependencia, como muchas otras cosas de nuestra existencia, pero no hay manera de librarnos y no queremos vivir sin ella. Porque vivir sin lengua significa que somos parias, o dicho de otra manera, sin patria ni lugar. La lengua nos delata, nos identifica, nos amarra a un lugar y a un momento histórico sin pedirnos permiso ni participarnos. Finalmente hoy les diré que, la lengua nos acompaña a lo largo de nuestro viaje y justo cunado llegamos al final, se va sin que al parecer le importemos mucho.

1 comentario:

  1. hola lenipez... defiitivamente es la lengua la que no nos dejara morir entre la vida, y menos vivir como los muertos... la lengus es y debe ser el sustento diario que nos hara libres de sombras para poder divisar a los enanos de trenzas largas...

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