Saludos. En verdad me es grato retomar Lengualidades.En esta oportunidad pondré a la disposición de ustedes, aquello que creo, es decir, el contexto. Generalmente nos referimos a este aspecto como el entorno en donde ocurre en evento discursivo, como el lugar que adorna lo que decimos, como el nicho que resguarda nuestra conversación. Y en verdad, el contexto es mucho más que eso. Para poder referirse a un contexto hay que considerar algunos elementos. Iniciemos por la lengua, que, en sí misma es un contexto porque guarda identidad, la cual puede ser directa, cuando los interactuantes son miembros de una comunidad de habla. Indirecta al ser miembros de la misma lengua, pero separados por la región lingüística (un colombiano y un hondureño). Impuesta cuando uno de ellos no pertenece a la lengua que se le exige le sirva de medio comunicativo. Y de este modo, quiero aclararles que sobre la identidad de la lengua como contexto, hay muchos otros puntos que considerar.
El espacio físico resulta ser el contexto más obvio por la facilidad que resulta ubicarle. Junto a éste, también se ubica el temporal, día, hora, lugar... El decir y el querer decir forman parte del contexto ideológico de los interactuantes. aquí entran en juego visiones individuales y colectivas de las personas. Lo que se dice significa algo pero, del cómo se exprese depende tendrá o no las repercusiones esperadas por el que habla. Es justamente allí donde las personas tienen a olvidarse del contexto al momento de analizar lo dicho.
El contexto abarca o arropa la lengua y valida su verdadero significado así como, el arraigo de lo que decimos. Cuando hablamos ponemos de manifiesto nuestro propio ser y por ende somos el principal contexto de lo que expresamos. Nuestra manera de ver al mundo y las creencias generan en nosotros las posibilidades contextuales que nos identifican y clasifican como ser de habla. Dicho de otra manera, somos lo que decimos y lo sustentamos con nuestra propia personalidad. Por tanto sugiero, a modo personal, no limitar al contexto al simple adorno de las conversaciones de manera como lo plantean algunos autores. Porque no es igual saludar a un amigo que a un extraño, a un filipino que a un argentino, que dicho sea, asumimos sus rasgos lexicales como una manera de romper las distancias lingüísticas que les rodea. Por ello es normal que un extranjero haga uso de marcadores regionales para tratar de formar parte del contexto donde se desenvuelve como aspirante a ser adoptivo de una comunidad de habla. Son muchos los puntos a considerar cuando hablamos del contexto. Pronto les presentaré un resumen de postulados sobre este tema.
No te creo lo que pones en tu perfil.
ResponderEliminarMi interés por la lengua surge a partir de haber realizado estudios de postgrado en Lingüística
Màs bien creo que hiciste estudios de postrgrado en lingüística porque te interesa la lengua.
Jajaja, bonito blog.
¡Gracias! Mi historia con la lengua fue un amor casual. Resultó que quería hacer un postgrado en investigación y ese año no lo abrieron. Dentro de las opciones disponibles encontré lingüística. Es lo mejor que he podido estudiar. Tuve una experiencia maravillosa que, además, me involucró en el mundo de la lengua y todos sus matices.
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